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UN
ENFOQUE DISTINTO
Los
seres humanos se definen por sus características
personales e intereses hacia una determinada parcela de
la vida relacionados generalmente con el subconsciente y
que no tienen explicación aparente. Hay otras
tendencias que corresponden al espíritu y se dan en
sujetos que tienen facultades sensoriales muy
desarrolladas y una gran carga de emotividad. Esta
sensibilidad, que generalmente poseen los Artistas -con
mayúscula- es de las que estaba dotado Antonio Pérez Jordá;
ya que se autoformó en todas las disciplinas que su espíritu
le demandaba, con el interés y la ilusión que lo hacen
en los adolescentes que descubren los vericuetos de la
creación artística, los placeres de la obra bien
acabada y el reconocimiento de sus conciudadanos.
Y
fueron varios los caminos por los que anduvo, siempre
desde la sencillez del aprendiz, pero también desde la
exigencia de su honestidad, el rigor de sus proyectos y
la perseverancia de sus ilusiones.
Fue
una persona conocida -él presumía de ello- por las
distintas actividades en las que anduvo metido, tanto
profesionales, culturales, como polémicas. ¡Quien no
recuerda sus cartas al Director del periódico Ciudad,
donde en reiteradas ocasiones expresó su opinión,
impugnó jurados cartelísticos, agradeció iniciativas,
sugirió reconocimientos públicos... y en fin tantos y
tantos motivos en los que dejó bien patente su
obstinado y no al uso, sentido del honor. (Léase
pudoroso, decente, honrado, moderado, modesto,
recatado...)
No
es mi intención pues hacer un desglose biográfico ni
descubrir aquí y ahora todas estas actividades que
marcaron su vida, como nos marcan a todos las
circunstancias y las experiencias. Solamente quiero
desde mi perspectiva, seguramente subjetiva, hacer un
pequeño recorrido de vivencias que posiblemente también
han marcado la mía y que han salido a la superficie de
la memoria al ir rescatando del pasado sus recuerdos,
que coinciden en muchos momentos con los míos.
Si
quiero no obstante, hacer una pequeña reflexión sobre
la mirada inteligente, sobre la percepción y el
significado que puede llegar a trasmitir esa mirada que
traspasa el primer estimulo de la visión y penetra en
el amplio horizonte de las posibilidades, de las
interpretaciones, de las sugerencias, de esas preguntas
que crean en el espectador que contempla la obra (sea la
que sea), un interés precisamente por eso, porque otra
mirada a hecho que esta "sea" interesante. Así
funciona: estímulo, sensación, interés, percepción,
reconocimiento, emoción, inteligencia... respuesta con
significado.
Es por ello que al transmitir "su"
percepción, dirigida siempre por el interés hacia todo
lo que le rodeaba, hace que los que compartimos algunos
de esos momentos de reflexión ante una puesta de sol,
una hermosa nevada en plena primavera o simplemente una
flor que el a significado en elemento de expresión, en
elemento poético, nos quede ya por siempre en nuestra
memoria y en nuestro corazón.
La
traducción de esos momentos en forma de fotografías, la
mayoría de ellas con unos títulos que
enfatizan la idea además por medio del lenguaje, han
servido para que a partir de ellas pudiera construir,
agudizando el recuerdo de tantas y tantas vivencias que
me descubriste, la pluralidad de visión que en estas líneas intento expresar, tratando de,
cómo en un puzle,
contemplar la mirada, darle otro enfoque ya que de
fotografías hablamos, que sera estoy segura la
consecuencia directa de aquella percepción tuya.
El sol desciende sobre el horizonte de la tarde y
las pequeñas barquichuelas adormecidas por la quietud
de las aguas mitad dulces mitad saladas, albergan
protegidos por los sombreros de paja, a estos
imperterritos pescadores que sin ápice de prisa lanzan
sus cañas sobre la calma de los concéntricos surcos que
la descomponen durante unos segundos. Aprovechando
si está el momento, y los tres anzuelos que esperan la
posible, pero nunca certera inmersion submarina, bailan
mecidos por la dulce brisa de la "tardor" que
invita.

La pintora, bien gida del viento y los mirones, no
ha reparado que junto a la escollera, ademas del espectador
pegado a su espalda, se encuentran unos ojos que
miran a través de otros ojos que centellean bajo un
clic!, tratando de captar aquello que traspasa los
sentidos visuales y la imagen por dos veces superpuesta,
la real y la pintada, pasa congelada de grises y
emociones a traves del misterio, la técnica y los sueños de la adolescente.
De vuelta a la casa, por las doradas arenas
vacías
ya, de los escasos bañistas que hace unas horas las
alborotaron, descubrimos la silueta escualida de Pescador
al rall que se recorta a lo lejos sobre el
horizonte, con la red sobre el hombro y la mirada
clavada sobre su línea, esperando descubrir esos
reflejos metálicos que romperan su apariencia de figura
esculpida con cinceles de plata.
¡Oh fortuna!, la espera ha dado sus frutos. Tuvo
tanto acierto en lanzar la red -no en vano lo viene
haciendo desde niño- que con un gran vientre repleto
de pececillos ha conseguido avanzar hacia tierra con su
carga y los ha depositado Vivitos y coleando en el
hueco que primorosamente excavó con sus manos. Hay cena
para la prole; son los años cincuenta, el turismo todavía no ha llegado y el
mediterráneo nos pertenece.
Vivíamos allado de la Albufera, no
al lado, dentro.
iClaro que eran fantásticos sus Reflejos!. Las
casitas, todas ellas de pescadores, tenían el
embarcadero en la misma puerta y las perchas suficientes
para el calado. Y la palanca para extraer el agua, no se
de donde, en la cocina de granito rojo.
iQue no, que aunque
lo parezca, no esta preparada!.
Se cruzaron así sin mirarse por la orilla de la playa.
El grande, -atlético años cincuenta-, sacado De una
costilla de Eva y ella como corresponde de negro y
descalza sintiendo demasiado tarde el placer de las
olas. Pero no se escaparon, ni de la cámara ni del
instante y siguen ahi paseando, mecidos dulcemente por
las ondas marinas.
Mi casa fue en numerosas ocasiones el escenario de
las representaciones. Representaciones para ser
fotografiadas, porque no todo era captar el momento,
atrapar la instantánea. Cuando algo no era "muy
habitual", podia ser lo suficientemente interesante
para que mereciera una fotografía... o dos. Mi amiga
tenía un ratón supongo que domesticado y como era atrevida
y en aquel momento algo verdaderamente lúdico... se
paseaba por sus piernas.
Después he visto similares. Con cristales
traslucidos, con haces de luz... pero cuando él soñó y
trató de comprender y aprender estos lenguajes de Luz
y Sombras a traves de nuestra persiana de todos los
días y nuestro cristal de la puerta que abríamos todos
los días, inventó una vez más las posibilidades
perceptivas que tiene lo cotidiano para quién sabe ver.
Y Marisa estaba allí y sigue estando flotando
entre las luces constituyendo una imagen.
Su ciudad, sus fiestas -las de los otros-, sus
gentes, los lugares cotidianos, tantas veces atrapados
por el objetivo de aquella vieja "Baldinet"
donde yo también hice mis primeras incursiones en la
fotografía. Horas, ¿o quizás minutos?, esperando
desde aquel preciso lugar, -tenia que ser desde alliel
castillo de fuegos; la sombra justa que el sol poniéndose proyecta sobre el muro, la rosa
o el rostro,
que piden otra luz, otro enfoque... Viejos y nuevos
caminos que estaban ahi mismo, como los dos
pilares, uno de ellos ya desaparecido que era toda
una metáfora, pues no servía como apoyo sino como unión
de todo un barrio, el nuestro, donde "el tamboret
y la dolçaina", los gigantes y cabezudos y la
misa de doce del día del Pilar significaba mucho más
que para el resto de los alcoyanos. Porque vivíamos en
el otro lado, lo tenia clarísimo.

Mi pueblo desde el
otro lado... justamente desde nuestro barrio.
Principio y fin
estuvo
siempre en casa, en el cuarto de estar, en la habitación
donde se estaba y donde él estuvo practicamente toda su
vida desde mi nacimiento, junto con otras fotos, suyas,
de amigos, junto con otros recuerdos. No se si el
almendro seguirá floreciendo, si el cipres habrá
cumplido su larguísimo ciclo, si otros ojos habrán
sabido "ver", sentir e interpretar tantos y
tantos símbolos. Seguro que sí, pues los seres humanos
además de otras cosas somos eso tan sencillo y tan
complicado: sensibilidad, voluntad, ilusión,
tenacidad,... y más y más adjetivos que afortunadamente
vamos heredando unos y unas de otros y otras.
Mª Luisa
Pérez Rodríguez Valencia, abril del año 2000
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